Por una arquitectura cercana...

Pobreza energética

Se anuncia una nueva subida en nuestro recibo de la luz y cada vez oímos hablar más del concepto pobreza energética. Pero ¿qué es la pobreza energética?
La pobreza energética es la incapacidad de un hogar de satisfacer una cantidad mínima de servicios de la energía para sus necesidades básicas, como mantener la vivienda en unas condiciones térmicas interiores adecuadas para la salud. (En verano <30º y en invierno >17º )
Hay diversas causas que generan esta precariedad energética como pueden ser: bajo nivel adquisitivo en el hogar, calidad insuficiente de la vivienda y edificaciones antiguas, precios elevados de la energía que siguen al alza, etc…

Muchos consumidores destinan más del 10% de sus ingresos a pagar las facturas de energía La calidad de vida de estos consumidores se resiente (en una casa mal acondicionada térmicamente, sus inquilinos están más expuestos a problemas de salud relacionados con el frío y la humedad), a la vez que acumulan deudas por el sobreesfuerzo en el consumo energético y el cada vez más alto precio de la energía.
Para luchar contra esto es necesario crear un nuevo concepto de vivienda: una vivienda que ahorre por sí misma, que sea capaz de con el mínimo de recursos energéticos ofrecer el máximo de condiciones de habitabilidad (eficiencia).

Más de un tercio de las viviendas existentes en España tiene una antigüedad superior a 30 años y el 60% del parque se construyó con anterioridad a la actual normativa de regulación térmica, esto supone la inexistencia de aislamientos en las envolventes de dichas viviendas. La rehabilitación de los edificios existentes suele asociarse a una necesidad puntual debida al deterioro de una vivienda por el paso del tiempo, principalmente por condicionantes estéticos. Sin embargo, recientemente, está apareciendo un nuevo concepto: la rehabilitación energética.

Se trata de una rehabilitación realizada con criterios de ahorro y eficiencia energética. En España más de la mitad de los edificios están construidos sin la protección térmica adecuada; es decir, sin una envolvente térmica suficientemente eficaz que satisfaga las necesidades de confort necesarias en un hogar.
La rehabilitación energética se basará en actuaciones que pueden comprender:

  • Aislamiento de muros, fachadas, cubiertas, y suelos así como localización de otros posibles lugares por donde puedan producirse pérdidas de calor.
  • Renovación de las carpinterías en huecos en fachadas (ventanas y puertas), que aporten un nivel alto de aislamiento y un nivel bajo de permeabilidad al aire.
  • Reparación de todos los posibles puntos de la vivienda que puedan ser origen de problemas de humedades.
  • Sustitución de instalaciones antiguas por otras que ofrezcan un comportamiento más eficiente.
  • Soluciones de arquitectura pasiva, es decir volver a la naturaleza de la construcción tradicional y preguntarnos por qué se usaban encalados en zonas cálidas o tejados de pizarra en zonas frías.

Una rehabilitación energética correcta consigue dos objetivos: aumentar las condiciones de confort en las viviendas y reducir el consumo energético de las mismas. Traduciéndose en una REVALORIZACIÓN de los inmuebles que mejoran estéticamente, funcionalmente y a nivel de habitabilidad.

Un diagnóstico energético realizado por un equipo especializado, permitirá la evaluación de las mejoras, tramitación de ayudas, ejecución de actuaciones y verificación del proceso.

Se pueden conseguir disminuciones de emisiones de CO2 de entre un 10 y un 30% y un ahorro energético de entre un 30 y un 50%, porcentaje suficiente para sacar del límite de la energética a los hogares que actualmente lo sufren.
Un marco normativo consciente de esta situación permitirá generar líneas de actuación que permitan la subvención y financiación de dichas actuaciones. Pero este es otro debate a plantear.

Fuentes:
Renovarte (Etres Consultores)
Eroski Consumer (Fundación Eroski)
Fundación la Casa que Ahorra
Estudio REHENERGÍA – Instituto Cerdá